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Reese Witherspoon, Owen Wilson, Paul Rudd y Jack Nicholson protagonizan ‘¿Cómo saber si es amor?’ (How Do You Know), la nueva película escrita y dirigida por James L. Brooks, que echa una mirada moderna y romántica sobre la eterna pregunta acerca del amor.
Lisa (Whiterspoon) es una mujer que desde la infancia tiene una única pasión en la vida: el deporte. Cuando la echan del equipo, todo su mundo parece derrumbarse en un suspiro. Sin saber bien qué hacer, se sumerge en una vida normal y empieza un romance con Matty (Wilson), un jugador de béisbol profesional, mujeriego y egocéntrico: un narcisista con un código de honor propio.

George Madison (Rudd) es un empresario hecho y derecho que tiene una relación complicada con su padre, Charles (Nicholson). Esta relación se pone en juego cuando George es acusado por un delito financiero, que en realidad no cometió. Aunque puede terminar en la cárcel, su honestidad, su integridad y su continuo optimismo serán el único camino que le quede para no perder la cabeza.

Justo antes de que la relación entre Lisa y Matty comience a ponerse seria, Lisa y George tienen su primera cita, en lo que para ambos es el peor día de sus vidas: a ella la acaban de echar del equipo y a él le acaba de llegar la notificación judicial. En un momento en el que todo parece derrumbarse, ambos comprenderán que aún pueden suceder cosas maravillosas.
¿Cómo saber si es amor? Bueno, pues la película demora un poco en responder eso, en vez de entregar una comedia romántica que sitúa a los personajes en una misma línea y darles una palmadita en la espalda, empujándolos hacia las dinámicas del género, da unas vueltas y giros en sus dramas particulares antes de empezar a acortar la distancia entre ellos.

Hay menos risas que en el común denominador de las cintas de este tipo y el drama se extiende un poco más, pero no es para nada malo, es un enfoque poco usual pero bien recibido. El problema de la duración está presente, pero se hace evidente no en la alternancia entre comedia-drama, sino más bien, en el tiempo mismo que duran las escenas, se distienden unos segundos más de lo necesario, transmitiendo una sensación de que los actores están allí colgados, como incómodamente esperando a que la cámara corte de una vez.

En vez de ser movidos por el tema del amor los personajes parecen tomar la situación en una forma más amplia, es más sobre cómo lidiar con los cambios en la vida, adaptarse a ciertas cosas, y la indecisión. Claro que esta el tema del amor, por supuesto que está, pero de alguna forma la mayor parte del tiempo no es algo tan palpable, es algo más de fondo mientras lo medular es salir a flote.
Es una aproximación distinta pero que funciona gracias al carisma que ronda en el ambiente, y la quimica que se produce entre Lisa y George, ambos arruinados a su manera. Claro que esto no funciona todo el tiempo, por lo que uno se puede topar con baches ligeramente incómodos.

A pesar de un par de momentos demasiado cursis y un Jack Nicholson en no su mejor papel, tras ver la película quedas con esta sensación agradable. Recomendable para pasar un buen rato.
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