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Es curiosa la forma en que una cosa lleva a la otra. Hace unos días conversaba con un amigo sobre el asunto de Bambarén y la distinción que el señor este planteaba sobre los términos gay y maricón. Al final quiso lavarse las manos arguyendo que se refería al hecho que no debía emplearse el termino gay por ser una palabra en ingles, pero bueno, ya la había embarrado, y su reticencia a emplear anglicismos en realidad no convenció a nadie.
Luego mi amigo comento que había leído un ¿chiste? en un comentario de facebook que decía algo así: “Un chico le confiesa a su padre que es gay, el padre sonríe y le pregunta que si tenía carro, departamento, cuenta de ahorros y un buen puesto de trabajo. El chico, confundido, responde que no, entonces el padre le da un ligero golpecito en el hombro y le dice: hijo, tú no eres gay, solo eres un mariconcito de mierda.”
Resulta que gay es un titulo que gana el mariconcito de mierda cuando empieza a hacerse de todos estos logros y comodidades. Ser llamado gay es un cumplido, ser gay es tener clase, es algo digno de admiración, una suerte de sofisticación “ohhhh es gay”, mientras tanto, hasta que eso llegue, tan solo somos mariconcitos de mierda.
Lecciones de semántica aparte, la conversación no transcurrió exactamente por ahí pues estábamos medio hartos de toda clase de tópicos pesados y que todo va mal, que todo va en baja, que baja el negocio, que baja la moneda, que nos bajan las carnes, y en ese momento comienza a auscultarse y cogerse las carnes y a bamboleármelas a centímetros del rostro y yo que le digo a mi amigo “tienes veintiséis años y vas al gimnasio cinco veces por semana, no friegues con tu neurosis” él efectivamente empieza con la neura y se pone en plan insoportable y de magdalena porque empieza a decir que cuando envejezca nadie le va a querer porque va a estar horrible. Intento calmarlo y le digo que no es verdad, que en primer lugar aún le quedan unos buenos años para disfrutar de su cuerpo de adonis y que cuando la gravedad empiece a hacer lo suyo que tampoco le va a ir mal porque es sexy.
Allí es cuando empezamos una vez más con lo de la semántica, y es que tras unos minutos me doy cuenta que no estamos hablando de lo mismo. Cuando yo hablo de sexy el habla de sensual, y hay que ver que son cosas distintas.
La sensualidad está ligada a la sexualidad y es esa capacidad de calentar hasta a un esquimal, es una cuestión de actitud y es algo que se aprende. Está en la forma en la que caminas, como pones un pie frente al otro y logras que te sigan; está en los ojos, en esas miradas fulminantes y que provocan taquicardias; esta en el tacto, en la forma que tus dedos recorren una espalda desnuda y es capacidad para volver erógena cualquier parte del cuerpo de un amante; está en… bueno, ya tienen la idea.
En cambio lo sexy es algo mucho más amplio, muchísimo más subjetivo, puede ser mas espontaneo y hasta intrínseco; no solo va ligado a un aspecto corporal sino que involucra la forma en que uno es en un sentido de totalidad.
Un tipo con EL CUERPO, la divinidad en la tierra, lo bueno entre lo buenazo y que es EL SEXO andante, que puede molerte los huesos o darte ganas de atarlo a una cama sin tregua o descanso por un mes y que fornica como los dioses… no necesariamente es sexy... es más, casi nunca lo es
¿Alguien vio “Besando a Jessica Stein”? allí se plantea el confuso (para uno mismo) paradigma del sexy-ugly, “el sexy-feo” que vienen a ser esas personas que no te jalan la vista al instante, que no son WOW, pero que extrañamente te dejan prendados, que tienen un je ne sais quoi, un no sé que... tan pero tan ya no sé...
Si Mr. Sexo es una explosión instantánea, un bombardeo que te aniquila por completo desde el primer minuto, con los otros viene a ser algo como una guerra de desgaste. Mientras la hoguera de Mr. Sexo se evapora rápidamente, la llama de los otros, dura y dura y dura…
Como dije, lo sexy es algo subjetivo, en mi caso, estas son las cualidades que lo constituyen:
1.- Que tenga buena apariencia física ¿Qué? Soy humano, soy un ser visual. Además una buena apariencia física denota salud y eso es importante. No es lo mismo que con una mujer, que consciente o inconscientemente busca una pareja de apariencia saludable pues esto significa una buena carga genética lo que a su vez implica buena descendencia. Un buen físico además de atractivo muestra que alguien es saludable y lleva una vida activa.
2.- Que sea bueno. ¿Suena algo vago? “Estudios hechos por el psicólogo de la Universidad de Texas, David Buss, han mostrado que tanto para hombres como para mujeres, la bondad y capacidad de mostrar cariño son unas de las cualidades más importantes en una pareja.” Ya ven, estudios universitarios respaldan mis afirmaciones. Alguien de buenos sentimientos siempre resulta atractivo cuando se trata de una pareja estable, y es importante el saber que se trata de una persona en la que puedes confiar y es capaz de cuidarte, que es agradable con los demás, servicial, simpático con los niños y animales ¿suena medio idiota? Pues en mi caso no quiero llevar una relación como la de Sith Vicious y Nancy.
3.- La confianza que tenga en sí mismo. Un hombre que va por la vida seguro de sí mismo, que sabe lo que quiere y está dispuesto a conseguirlo, claro sin ser un patán, un egocéntrico o un potencial sociópata. Lo que se busca es un novio, no un pelele que te siga como perro faldero y te de el amen en todo; o peor aún que se deje influenciar por lo demás o que pierda su yo al mimetizarse con el resto. Resulta admirable alguien que es seguido en vez de seguir, alguien que es líder. Además uno busca crecer como persona, alguien que te rete, que mantenga sus posturas en vez de dar su brazo a la primera; en fin, alguien con quien tener una sana fricción.
4.- Que posea un buen sentido del humor. Un hombre que puede hacer reír y sobre todo que sabe reírse de sí mismo me resulta muy sexy. Zach Galifianakis ¿lo ubican? El gordito divertido de “La Resaca”, el que decía que se sentía triste porque los gays ya no lo perseguían como antes, si ese, bueno pues sí, lo encuentro sexy. Tampoco es que sea un payaso, ni los que se juran graciosos y no lo son, como cuando estás en una reu con tus amigos y suelta pachotada tras pachotada y cuando va al baño todos te miran con odio y lo quieren matar, empezando por ti. Mi onda va más por el humor negro, esos con sus sonrisitas irónicas y miradas a media asta. La belleza se marchita, pero un hombre que siempre te puede hacer reír resulta mucho mejor pareja a la larga.
5.- Que tenga estabilidad. Los soñadores son bonitos y todo pero un hombre que tiene bien resuelta su vida, emocional, social y financieramente hace que uno se sienta protegido y a la vez estable. Ven que no me refiero solo al aspecto financiero; no es ser materialista, no es solo que te llene la billetera y la cuenta y la casa y el estomago y… y bueno, no es ser materialista. El saber que se trata de una persona segura y constante en sus sentimientos, que no sea ni autista ni amigo de todos y que a la mañana siguiente seguirá teniendo un techo sobre su cabeza y comida en la alacena siempre es importante.
Y en resumidas cuentas eso es para mí una persona sexy, de esos que hacen babear mal y que nos lamentamos todos los fines de semana por no habérnoslos cruzado todavía.
Alucino pues. Lo veo en la sala de su departamento, vistiendo una camisa entreabierta, cerca de una ventana, sentado en su escritorio un domingo por la tarde con su gato en el regazo, frotándole la barbilla distraídamente mientras con la otra mano termina de revisar un artículo que tiene que mandar a un diario. Toma su taza de té y da un largo sorbo mientras me mira de esa forma… de esa forma… y sabe que me tiene, entonces me dice un par de palabras que me hacen sonreír de inmediato. Mientras yo pienso “… que sexy que es”
A todo esto ¿te has puesto a pensar que es lo que encuentras realmente sexy en alguien?
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