Hoy, Dolar Compra: S/. 2.80 | Dolar Venta: S/. 2.84 otras noticias
 
 
   
  gayperu.com
 
Gay Travel Agency in Peru
Derechos y Política
Noticias
Envio SMS
Consultorio On-Line
Clasificados
Contacto de Mascotas
Foros
Chat
Zona de Contactos
Adultos
Gay Peru Radio
Linea Cómplice

   
 
 
 

Este Website contiene el contenido sexual-orientado al adulto, puede incluir imágenes visuales y descripciones verbales de adultos, desnudos, adultos en actos sexuales, y otros materiales audio y visuales de una naturaleza sexual-explícita. El permiso de entrar a este Website su contenido se limita terminantemente a los adultos que consienten que afirman que las condiciones siguientes se aplican:

1. Que usted tenga por lo menos 18 años de la edad o más adultos, y que usted está eligiendo
voluntariamente la visita y tener acceso a tales imágenes y contenido sexual-explícitos para su
propio uso personal.
2. Que usted se propone ver material sexual-explícito en su hogar, o en un lugar donde no hay
otras personas que ven este material y son menores de edad, o que pueden ser ofendidas
viendo este material.

 
   
   

EL BIÓLOGO: MI PROFE Y AMANTE A LA VEZ


Desde que ingresé a la universidad mi profesor de biología se mostraba muy insoportable, era serio y frío conmigo. Lo curioso es que pese a su comportamiento hostil era bastante jóven, bordeaba los 33 años, él me gustaba muchísimo. Me gustaba y aún me gusta mucho, pues es blanco, atractivo, cabello corto, me encanta el trasero grandote que se maneja; y ese porte atlético de 1,80 m que sale a relucir cuando lo veo con short y polo en las tardes cuando va a jugar básquet o fútbol. Yo blanco, cabello negro, cara de bebe, pero muy apasionado, tengo apenas 22 años.

Un día - antes de iniciar la clase- estábamos hablando mis compañeros y yo con el biólogo sobre temas no relacionados con las labores académicas y al terminar el diálogo, él me dijo: "Ve a tu carpeta, que ya es hora de clase" mientras me daba un par de palmadas suaves en el muslo izquierdo. Noté algo fuera de lo común en su mirada que me dejó pensando casi toda la clase. En plena clase, el biólogo salió con destino a la oficina administrativa y yo aproveché para ir a orinar. Grata fue mi sorpresa al encontrarlo en el baño. Me ubiqué en el urinario de al lado para chinear su pene. El se dio cuenta que lo miraba de reojo y me preguntó con cierto tono de risa: "¿qué miras?" Yo únicamente le respondí que nada. Entonces, como estábamos solos en momento, se acercó y me pidió que se lo sobara. Inmediatamente me excité al ver que su verga iba aumentando de tamaño y grosor cada segundo que pasaba. Lástima que se oyeron unos pasos que se aproximaban. Es así que quedamos en vernos en la tarde en un hostal, al terminar su clase. Al termino de clases me dirigí cuanto antes a mi casa y luego de almorzar me metí a la ducha, casi una hora, para lavarme muy bien todo el cuerpo y estar impecable para
esa tarde que seguro sería inolvidable. Y no me equivoqué.

Acudí puntual a dicho hostal y comprobé que el biólogo aguardaba mi llegada en la puerta de entrada. Me condujo a su habitación a la vez que comentaba sobre el partido de fútbol que jugó el día anterior, y de esa manera trataba de simular un encuentro común entre el docente y su alumno. Pero una vez dentro del cuarto y sentados encima de su cama, agarró mi mano y la puso sobre el cierre de su pantalón para que yo se lo sobara de nuevo, me percaté que estaba al palo. En tanto, me comenzó a besar con hartos lenguazos que transmitían mucha pasión.
Felizmente ya sabía besar y pude corresponderle con la misma o quizás más intensidad que él me daba. En seguida me mostró sus jugosos 20 cm. de verga con la cabezota colorada y yo me lancé a succionarlo como loco, inclusive me llevaba sus huevos a la boca y los sacaba bañados en saliva. Me sentí halagado al saber- como lo hizo notar -que yo se lo mamaba muchísimo mejor que su esposa pues a veces ella ni siquiera tenía ganas de besar ese increíble pene.

Se quitó toda la ropa y me desvistió sensualmente mientras mordía mis tetillas. Y después que hicimos la 69, el biólogo me volteó para hacerme el beso negro. ¡Uy, qué rico! Era la primera vez que me lo hacían así de esa forma tan excitante y placentera, era un trome el biólogo. Se puso un condón que guardaba en el bolsillo de su pantalón e intentó penetrarme, pero como yo soy muy estrecho tuvo que sacar del cajón de la cómoda un frasco de lubricante, me lo untó en el ano y él también se echó un poco en la punta de su pinga que estaba a punto de reventar de excitación. De a poquitos me fui dilatando hasta que entró toda su pieza carnosa que me provocó un dolor horrible, sin embargo, esa molestia fue convirtiéndose en algo muy placentero. Él se movía con tal destreza que me impactó desde el inicio y probamos todas las poses que se nos venía a la mente.

Estuvimos gozando un buen ratazo. Me la metía fuertemente una y otra vez sin parar. Podía sentir como todo mi cuerpo se estremecía de placer. Su enorme pene se deslizaba intensamente por mis nalgas. Sus gemidos de placer me excitaban cada vez más. Eran sensaciones indescriptibles. Luego de un buen largo tiempo totalmente excitado, me hizo saber que deseaba venirse todito. Se quitó el condón y botó a chorros abundante leche, calientita y pegajosa, que me cayó en la cara. Me fascinó. Estando sentado sobre él, fue mi turno de eyacular en su abdomen y un poco de semen le llegó hasta el cabello. Lo saboreó como si se tratase de auténtica leche. Para quedar bien limpios nos metimos a la ducha y eliminamos cualquier rastro que pueda evidenciar lo que disfrutamos esa tarde. Por supuesto que no resistí las ganas de chupársela una vez más y el agua que caía se combinó con nuevos chorros de leche sobre mi rostro. Me despedí con un beso intenso y quedamos que en la semana próxima habría otra sesión de sexo.

Se repitió en varias ocasiones hasta que una noche estando desnudos bajo la delicada sábana de ese hostal, el biólogo me suplicó que lo perdonara pues ya no debíamos seguir con lo nuestro, que de repente en una de esas nos descubrían y sería muy grave para ambos. Además me informó que los problemas con su novia ya estaban arreglados y pensaba casarse. No me atreví a reclamarle nada. Me puse de pie vistiéndome y cuando iba a dar media vuelta para irme, él me sujetó de la quijada y depositó un beso definitivo como despedida. Fue muy tierno pero triste también, pues de veras que lo sucedido con él no podría prosperar hacia algo formal, sobre todo por la diferencia de edades.
La relación alumno-docente ahora se mantiene normal. Atrás quedaron aquellos días de clase que me resultaba insoportable estar cerca de él.

 
GAYPERU.COM - Diseño Original, No copia - Hecho en Perú Marca Registrada Gay Perú.com® Copyright © 1998-2008.
All rights reserved. ©Derechos Reservados, Lima - Perú.