Llegó el día esperado por actores, técnicos y todo el equipo que ha estado ensayando por un gran periodo de tiempo… el estreno de la obra. La adrenalina y el gusto mezclado con los nervios, que toda persona vinculada al teatro siente, es inimaginable para el espectador. El telón del Teatro Marsano se levanta una vez más para compartir con nosotros su producción número 104. Apagamos celulares y nos disponemos a apreciar con entusiasmo.
Desde el inicio sabemos que se trata de una comedia interpretada por cinco actrices provenientes de diferentes “esferas” teatrales: Algunas de ellas ya conocen el trabajo de dirección de Osvaldo Cattone, otras trabajan por primera vez en el escenario del Marsano, esto causa aún más expectativa entre el público asistente.
Vayamos a la obra en sí: Se inicia el espectáculo con una canción que es el preámbulo de lo que veremos durante el transcurso de la obra… cenitales que iluminan a las cinco actrices en sus respectivos asientos y, luego de un breve silencio, se inicia el estrambótico “flash” de las actrices de cara al público… la canción dice mucho acerca de lo que será la obra. Despojándose de una glamorosa vestimenta, ellas cantan con picardía, humor y con diálogos que se suceden de manera fluida y limpia. Son Marisol, Sandra, Claudia, Pilar y Connie quienes nos invitan a conocer las diferentes formas de ser de los hombres desde la mirada de cinco mujeres de diferentes edades y desde un punto de vista humorístico y respetuoso en donde el empleo de algunas palabras subidas de tono, en el momento preciso y siguiendo las reglas del texto, no le restan elegancia a la obra.
Hay improvisaciones que arrancan las carcajadas del público: en determinado momento, las actrices bajan a la platea a buscar, entre las mujeres asistentes al teatro, a alguna para que suba al escenario y acompañe a Claudia Dammert en una divertida clase. Aquí se aprecia las buenas interpretaciones de las actrices: una francesa, argentina, italiana y peruana selvática con sus respectivos acentos, propios de sus lugares de origen. Pero ¡ay! lástima que Connie Chaparro opaque su buena interpretación cuando mira hacia la platea a cada minuto ¿estará buscando a alguien?; se supone que está en una clase maestra donde ella es la alumna practicante, ¡no es el momento de ver por encima de sus lentes si alguien llegó o no a la función! Estoy seguro de que esta mala actitud no se repetirá durante la temporada. Todas las actrices en su papel al 100% logrado. Sketch con muy buenas actuaciones. Es indudable que todo se vería más elegante si los elementos del decorado guardaran mayor relación entre sí: Si los asientos son de impecable cuero, esto daría lugar a implementos de última generación (al menos los que se utilizan en la actualidad, como una pizarra acrílica).
Discusiones entre los cinco personajes sobre diferentes manías de los hombres: se trata de viudas, “cornudas”, despechadas… recién casadas o sin experiencia de pareja...
Una obra para jóvenes a partir de los 14 años que, estoy seguro, disfrutarán al máximo. Los cuadros presentados se suceden con un ritmo ágil y perfectamente relacionados entre sí. No se trata de un típico vodevil o comedia de situaciones, se trata de un espectáculo teatral que respeta y aprovecha un guión muy bien escrito, donde las actrices logran el cometido de hacer cómplice al espectador y de lucirse en escena. Muchos hombres del público se intimidan al ser objeto de alguna invitación a subir al escenario por parte de las actrices, algo que causa hilaridad en toda la platea.
Punto aparte las interpretaciones mejor logradas de las actrices: Marisol Aguirre estupenda, sin altibajo alguno en el papel de maestra de ceremonias en una ‘conferencia ilustrada’ y en otro cuadro con el acento argentino alcanzado de manera impecable. Sandra Bernasconi, dueña del escenario con una soltura y frescura envidiables además de una italiana con perfecto acento. Claudia Dammert hace gala de la experiencia de años en el escenario y se permite algunas inteligentes improvisaciones. Pilar Brescia, brillante como siempre. Connie Chaparro logra su más alta interpretación en la magnífica tarapoteña. Cinco grandes sin duda.
La libertad femenina al tomar sus propias decisiones es puesta de manifiesto en esta comedia… “la felicidad ja, ja, ja,… es la libertad ja, ja, ja…” cantan las cinco, también es la felicidad del espectador que gana con un buen espectáculo donde el humor inteligente hace de las suyas durante el tiempo en que transcurre la obra. Iluminación, sonido y vestuario acordes con la puesta. Es indiscutible que aquí se da lo que en el Marsano suele ocurrir: Actrices de primera con un director que ha sabido aprovechar lo mejor de ellas. Cattone, por ser función de estreno, presenta a cada una ellas: una vez más Chaparro le dirige gestos y miradas a alguien del público: esta actitud inmadura y poco cortés molesta y distrae al espectador pues lo hace mientras el director está hablando; pero las funciones correrán ya sin estos altibajos, estoy seguro, pues será una gran temporada teatral con un éxito que ya se logró en el escenario, estoy seguro de que también será recompensado en taquilla..
El Teatro Marsano sigue montando obras teatrales sin apoyo de empresas privadas y sin subvención alguna. Es solo la perseverancia, respeto y gran amor al arte teatral lo que hace que Producciones Aquario nuevamente nos brinde una obra de calidad total. El “triunvirato” como lo llama Cattone en su página web, (conformado por Osvaldo Cattone, Chalo Gambino y Makhy Arana) no escatima nada al momento de apostar el todo por el todo para su público. En esta obra lo logra con creces… y ante tanto estrés limeño, acudir al Marsano se vuelve una imperiosa necesidad para sacudirnos, al menos por unos momentos, de todos los iones negativos que los limeños padecemos. Altamente recomendable, les prometo que no se arrepentirán de adquirir una localidad.
Alberto Loli.
teatro@gayperu.com
“Cómo vivir sin un hombre y no morir en el intento” De: Chalo Gambino. Dirección: Osvaldo Cattone. Actúan: Claudia Dammert, Pilar Brescia, Marisol Aguirre, Sandra Bernasconi, Connie Chaparro. Teatro Marsano (General Suárez 409 Miraflores) Jueves a lunes 8pm, domingos 7pm: General S/. 50.00 Domingos – damas S/ 30.00 Lunes populares S/ 30.00